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22.9.11

Adoración al dios dinero

En cualquier area de nuestra vida, las caracteristicas son importantes para poder identificar a alguien o algo. En el plano espiritual tambien las caracteristicas juegan un papel importante. Como predicadores muchas veces identificamos a los miembros de la congregacion, por medio de sus caracteristicas materiales o espirituales. Como predicadores, tenemos caracteristicas por las cuales la gente nos identifica tambien. Por lo tanto tenemos que tener cuidado que nuestras caracteristicas por las que somos identificados sea de buena influencia.

"Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento, porque nada hemos traído a este mundo y, sin duda, nada podremos sacar. Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos ya satisfechos; pero los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas que hunden a los hombres en destrucción y perdición, porque raíz de todos los males es el amor al dinero,[ el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe y fueron atormentados con muchos dolores. Pero tú, hombre de Dios,[m] huye de estas cosas y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre. Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos" (1 Tiomoteo 6.6-12)

Hay muchos ejemplos en la biblia de personas que por amor al dinero, perdieron su vida, y su alma (Hech. 5:10) el origen de esta tragedia fue el dinero. El caso de Judas que todos conocemos (Mat.26:14-16, Jn.12:6)... el resultado de esto Mat.27:4-5. De ninguna manera estamos diciendo que el dinero es malo. Como predicadores de tiempo completo necesitamos dinero para el sustento diario de nuestra familia. Esto es correcto delante de Dios. El Apóstol Pablo escribiendo al mismo Timoteo le dice en 1Tim. 5:18. El problema es cuando. Que como predicadores nos caracterisamos no tanto por el amor a Dios y los perdidos, sino por el amor al dinero. Hoy en dia, la mayoria de los pastores pentecostales tienen esta caracteristica, y la tienen bien marcada. Ya que en sus predicaciones el tema del dinero, es impresindible.

Como predicadores de la Iglesia del Señor debemos caracterisarnos por el amor a las almas. Cuando esto hacemos lo demas, Dios no lo Da (Mat.6:33) Como predicadores tenemos que vivir con rectitud por todas las razones. Primeramente por Dios. Y luego por la gente. La gente de una manera equivocada muchas veces pone la mirada en el predicador, antes que en Dios. Esto trae como resultado que si el predicador comete un error esa gente, se apartara del camino del Señor. Estoy seguro que oramos para que la obra de Dios pueda crecer en cualquier parte. Pero sobretodo le pedimos. Por la congregacion o congregaciones donde nosotros trabajamos. Pero en ocaciones, pasa el tiempo y la obra en lugar de crecer esta decayendo.

Hay muchos factores por lo cual puede pasar esto. La gente no quiere nada con Dios. Esto es una realidad. etc. Pero tambien seria bueno examinarnos y darnos cuenta, si nosotros estamos viviendo con rectitud (1Ped.3:12) como predicadores antes de exigir a la congregacion viva bien delante de Dios, nosotros tenemos que poner el ejemplo. Ya que si solo le exigimos a la congregacion pero nosotros no lo hacemos. Caemos en la categoria de Escribas y Fariceos (Mat. 23:1-4), o que triste, para aquel que se aplica lo que dice en Rom. 2:21-24. Un escritor llamado Alexander Maclaren escribio algo que tiene toda la razon. Dice "Se requiere un hombre crucificado. Para predicar a un salvador crucificado". Pablo escribio en Gal. 2:20, "Con Cristo estoy juntamente crucificado".

Como predicadores debemos tener esta caracteristica. La rectitud, en todo lo que hacemos. Otra cosa de suma importancia en el cristiano es lo que sigue. Un predicador sin humildad, dificilmente podra agradar a Dios (Sant.4:6). Para muchos la palabra predicador significa dueño de la congregacion, y aun cuando no lo dicen con palabras lo demuestran con sus hechos. Todo lo que el predicador haga no tendra la aprobacion de Dios. Ya que Santiago dice que Dios resiste o se opone a los soberbios. Recuerdan al rey Nabucodonosor, como Él se volvio soberbio (Dan. 4:30), pero Dios le bajo los humos de grandeza que tenia, (v. 31-33) a tal grado que lo volvio como un animal, comiendo hierba del campo. Si Dios se opone a los soberbios y nostros somos asi como vamos a esperar que Dios nos lleve un dia al cielo. El predicador a sido escogido por Dios para servir para ser humilde y no para que le sirvan. Atencion!!!. No estoy diciendo que como predicadores tenemos que hacer el trabajo que a cada miembro le corresponde. Eso no es humildad. Humildad tampoco quiere decir que a todo vamos a decir que esta bien, aun cuando no lo este. Humildad es cuando nosotros reconocemos que Dios nos a escogido con el proposito de predicar el evangelio de salvacion a los perdidos, sin ser merecedores de que Dios se haya fijado en nosotros. Y cumplir, dando lo mejor de nosotros para Dios y las almas. Esa es la mayor prueba de humildad. N.CH.

31.5.11

Falsos profetas haciendo mercaderías de la iglesia

2 Pedro 2:3: "Y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme. No tengas miedo de saber la verdad".

No sigas a guías de ciegos y a pseudos profetas y apóstoles que te ven la cara de mercancía!!! Esta serie de videos lo dice todo.





13.4.11

La historia del falso evangelio de la prosperidad

El “evangelio de la prosperidad” es “un evangelio diferente” al que predicó Cristo y que tuvo su origen, como es de esperarse, en un país próspero como los Estados Unidos. Según este monetario evangelio, Cristo es el dueño del universo y, por ende, riquísimo. Si él es el Rey y Señor de todo el universo, entonces sus súbditos son príncipes. Como tal, deben ser ricos también.



Según el “evangelio de la prosperidad”, Cristo quiere que todos sus seguidores prosperen en lo material, que no sean pobres, que tengan casas y carros lujosos, en fin, que vivan en la tierra como príncipes, con todas las comodidades que atañen a tal posición. Cristo no quiere que sus seguidores padezcan necesidad o sufran. Los predicadores audaces de este evangelio aun se atreven a burlarse de los cristianos pobres y enfermos, ridiculizándolos y condenándolos como faltos de fe y de revelación.

Al examinar a la luz de la Biblia los fundamentos del “evangelio de la prosperidad”, concluimos que todos los pastores que le predican, no quieren que sus seguidores se salven . ¿Te parece extraña esta conclusión? ¿Por qué? ¿No dijo Cristo mismo que “es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios”? (Mateo 19.24). O sea, es casi imposible que el rico se salve.

¿No dice Pablo en 1 Timoteo 6.9 que “los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición”? Pero, según los hábiles promotores del “evangelio de la prosperidad”, ¡debemos querer enriquecernos! ¡Orar para enriquecernos! ¡Dar ofrendas generosas a sus ministerios para que Dios nos las devuelva, no multiplicadas cuatro veces, sino diez! ¡Pensar positivamente y proyectarnos como ricos ya! ¡Reclamar que Dios nos enriquezca! ¡Hacer un pacto con Dios que lo obligue a bendecirnos materialmente! ¡Todo esto son puras mentiras! Lo que pretenden estos promotores del “evangelio de la prosperidad” es pelarnos, trasquilarnos, y enriquecerse ellos mismos a expensas nuestras y hacer crecer sus ministerios "exitosos", y lo logran con las ovejitas que entran ciegamente en su redil, el cual, de cierto, ¡no es el redil de Cristo! Lo que hacen es engañar a los que les prestan oído para que se pierdan eternamente.

¿Quieres enriquecerte? Pablo afirma que “los que quieren enriquecerse caen... caen... caen en tentación y lazo.” Caen de la gracia. Pierden la salvación. ¿Quieres enriquecerte? Pablo testifica que los que lo quieren hacer “caen... caen... en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición.”

Precisamente, se descubre en estas palabras de Pablo un defecto mayúsculo, un error feísimo del “evangelio de la prosperidad”, a saber: Apela a la avaricia, a la codicia del ser humano, enseñándole a justificar en el nombre de Dios su afán por las riquezas de este mundo, afán que contradice el espíritu mismo del evangelio de Cristo, pues según este mensaje espiritual, “el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa” (Mateo 13.22). Pero, el “evangelio de la prosperidad” dice: “Hermanito, hermanita, ¿quieres prosperar? ¿Quieres enriquecerte? Eso es lo que Dios quiere para ti. Bendito, Él es dueño del universo y está sentado sobre un trono de oro puro y finísimo. Él no quiere verte pobre y atribulado sino rico y feliz. No tengas dudas al respecto. Ten fe en ti mismo. Aumenta grandemente tu propia autoestima para que te lances ahí por el mundo buscando agresiva y confiadamente mejor empleo, más entradas, más riquezas para ti y para los tuyos.” Pero, Pablo replica: Hazlo, ¡y caerás en muchas codicias necias... necias y dañosas . Hazlo, ¡y te hundirás “en destrucción y perdición”. Responden los predicadores del “evangelio de la prosperidad”: “¡Tonterías! ¿Quién fue Pablo? Un desventurado cristiano que no supo reclamar las riquezas que Dios estaba dispuesto a derramar sobre él.”

A lo cual respondemos que ese tipo de comentario es prácticamente una blasfemia. Es obvio que Pablo procedía de una familia pudiente y que él mismo era rico en las cosas de este mundo antes de entregarse a Cristo. Al aceptar el evangelio puro, no el necio “evangelio de la prosperidad”, escribió en Filipenses 3.7 , en adelante: “Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo , y lo tengo por basura , para ganar a Cristo.” Nos atrevemos a decir que los astutos y locuaces propulsores del “evangelio de la prosperidad” no conocen este tipo de “amor” sacrificado, dispuesto a perderlo todo para poder alcanzar “la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús”. No conocen esta “excelencia del conocimiento” espiritual, esta sabiduría celestial, porque el espíritu del materialismo que embarga su ser no les permite conocerla.